los ojos me sangran y, tengo la certeza, de que los médicos estudian para ser doctores y, yo vuelo ciego entre mis caras, ocasiones, formas de cantar.
la calle no se escucha, está muda. no siento el amanecer afuera, que está escondido. Podría decir y no estaría exagerando, que soy todo tristeza.
Me equivoqué el color con el que pinté la pieza. el celeste de las paredes no me garantiza nada: tiene luz y su blanco me rebota ni lentamente, ni nervioso; es un celeste mezquino e impaciente, trae consigo lo más alejado a la eternidad, cerca del páramo que nosotros llamamos cielo, y no nos deja escapar. el cielo razo miente, es árido y fue trabajoso pintarlo: posee el color neutro, mezcla del amarillo (que asalta a quien lo mira, que posee energía centrífuga y repele a la víctima) y el azul (que es frío y es hondamente doloroso, posee fuerza centrípeta y arrastra tu alma; pero no de forma definitiva, como el violeta) mar, pero en menos dosis. ésto hizo de mi cielo razo un verde mocos, un verde descompostura, un verde tan pálido como la locura. siento (al despertar) cómo sus raíces penetran mi cráneo hasta que duermo, me levanto y hago lo que tengo que hacer.
No estuve tranquilo, en estos días mis ojos pesan. hace ya un año y medio que no pinto (más allá de mi cuarto); no compro pinturas, sólo por eso. tampoco dibujo, estoy totalmente desinteresado de la forma, sólo siento y soy colores.
Hay un color hermoso que pesa en mis días: se llama Ana y es insoportable: miente constantemente y habla mientras come, no es higiénica ni posee ningún tipo de modales, posee enfermedades venéreas y , por sobre todas las cosas (y tengo que admitir que en todo este párrado mentí descaradamente), (y es su defecto más asqueroso): no me ama.
la puedo tomar, la puedo morder, puedo conocerla, penetrarla, hacerle el amor, mentirle, ahogarla: inexplicablemente sus ojos se repiten en toda mi vida, sus ojos en las noche son enormes y sus brazos largos se incrustan en mis manos, la pienso eterna, la imagino débil, su alma es pidra, y yo vivo de su sombra. No hay nadie que sea mejor que yo. No me queda ningún recuerdo en mi vida, donde ella no sea la protagonista. (...)
miércoles, 2 de marzo de 2011
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