estoy muy lejos
y tus manos son una mentira
tanto que ahora estoy en este pozo
que ya ni mis gritos escucho
y olvido mi nombre
veo caer las últimas partes de mi cadera
sobre el fuego
que me consume
suavemente
un lío enorme recorre un rostro virgen
suavemente
descolocado
lejos, algunas vez
te vas a olvidar de mi piel.
mi nena buena.
lunes, 15 de noviembre de 2010
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