se queman e inyectan en la sangre de mis ojos de proyección,en el despertar helado del día, la mañana besó mi frente en caricias de tortura. frente a todos mis sueños y anhelos. en el aburrimiento no hay nadie, estás solo.
el aro del café en la mesa y la pornografía del filo de la pared vacía y un cuadro, ningún cuerpo más que el mío para ignorar y abrazar la nada mirandome reflejado en la television. escuchar y prestar atención.
las manos en los bolsillos también silbando con esta niebla, la calle termina acá nomas, y sombras se desdibujan en la distancia.
(el recuerdo tuyo, el que me abriga, a veces no hay nadie y sufro. pero ahora estás vos)
y nada más que mis ojeras pesando sobre los edificios, viendo un barrio, algunos recuerdos, un par de muertos.
y si en alguno de estos días fríos muero en vos , don orione, tu birra helaría mi mano, y un lágrima rompería con mi rostro. quemando,pestaña por pestaña, cada una de mis miserias.
miércoles, 26 de mayo de 2010
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