miércoles, 28 de abril de 2010

.poder dormir.

Poder entender, ver cómo todo es arrastrado por y hasta tu iris redondo negro
Es un pozo. Agujero negro, un cuervo negro.
Y notar que entre tus pequeñas manos se esconde un pequeño invierno
Un invierno tibio e incendiado de recuerdos grises y desamparo
Un invierno difícil de ver cuando reís, imposible cuando gesticulás
Y de tu mirada se escapan tus flores, es un río que llega hasta detrás de mis ojos
Así lo siento

No es necesario verte para saber que estás ahí.

Cerrás las puertas y las ventanas para que no violen tu silencio inmaculado
Le mentís a tus mis nuestras palabras y tenés tanto miedo, tenés tanto miedo
Y te reís con los hombros en la cara en mi cama fundida
Llegás como rindiéndote
Llegás como cansada
Te voy a lastimar, si sos tan frágil, te derretís en mis manos
Te disolvés en el agua, te perdés en el silencio
En el aburrimiento

No me importás como paisaje ni como día en la nieve

Si sos tan amarga y sos tan disonante como las vías de en nosotros.
Me importás como mañana y como sonrisa.
Cerrás los ojos:
Vos sos un poema que duerme con o sin mí
Yo soy tu lector ciego:
El retrato del espejo que te refleja al dormir.

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