Entre todos los elementos de esta tarde ventosa, olvido, llena de humo. El cielo se torna violeta al rojo, muriendo sus últimos goles, van ganando los de la manzana 34. Golazo. Y pasa la gente triste en el colectivo, mirando, son nadie, hasta volver a casa y volver a gritar a llorar a coger a mirarse de nuevo a los ojos y decirse millones de cosas que se guardan en el pecho, y uno las sostiene en la mano, las repasa, cómo decirte, cómo pegarte, cómo cambiar de página, cómo olvidar . Y entre las flores flotan. Sí, flotan las bolsas de basuras blancas y amarillas, algunas flores violetas se regalan en las calles, en los paredones, su juventud, desflorajes hermosos en la tierra, entre los edificios grises.
Y se escucha un tiro, una despedida, y el pibe alto manda un centro impecable y creo que es el Ruso quien salta y se eleva por sobre los defensores absortos y grita un gol que vale más que el cajón de birras, vale el honor y el tomá, te rompí el orto de toda la semana. Se escuchan sirenas, la policía, y tus manos aprietan margaritas, del violeta al rojo, del rojo al negro y oscurece el aire sobre las margaritas rotas en el piso. La gente camina, pancha, la fiaca es sabrosa en el cuerpo estirándose, más acompañada por un bostezo. Y en tus manos la pintura se cae, todo lo que hacés mirando así. El olor a la verdulería de lolo. Todo es azul con rojo en tu piel, en lo poco iluminado que deja la noche, y el partido se declara empate, por la falta de luz. Todo ignorado, tu blanca sonrisa opacada por tu sonrisa y tus ojos mirando para abajo, para abajo viajando hasta un punto en el aire que se pierde, que es imposible de ver por nosotros, los que estamos vacíos de poesía, los que solo nos podemos limitar a ver y a escribir. Y todo desborda y desborda de melancolía y belleza y ese sabor a miel que yo no se ignorar y que vos no sabes llamar, porque no podes, por que tus palabritas se terminan, en el fondo de tu garganta. Y sé que floreces, todo el tiempo, todo el puto tiempo se abren días en la tarde de tu casa y de chistes boludos, estornudos sin gracia y hormiguitas en todo el cuerpo.
Todo reflejaba, en un recuerdo, en un tema de Omar.
viernes, 12 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 que quisieron decir:
Publicar un comentario en la entrada