domingo, 28 de marzo de 2010

Ana incendiada, Ana carré.

Y de tu halo se pudre en colores, tu sonrisa, como si no lo vieras, fingís ignorancia, fingís experiencia, temprano en tu mirada, en tus pestañas, en las presencias y palabras que creo mentiras, en las canciones.
Tarde cayó la córnea blanca brillante, negra. a veces tu pelo color rojo tras el sol. De nombres propios, tus recuerdos.
Tu nombre al lado de las canciones que me rompen el pecho.
Tu nombre cerca de los recuerdos que desnudan mis lágrimas, donde tristemente el valle de tus ojos dibuja una sonrisa burlona distraída, temblando en el frío.
En el frío sola, en el frío señalame los días, perderme en algunos pinceles.
Tus suicidios en mi boca,
Yo en tu acuario tímido, y los peces me saludan, en sus manos las piedras lunares.
Y tu cauce nos arrastra.

No es como antes.
Lo sé, no te hago feliz, no te hago bien, no somos felices, no nos creemos felices.
Pero se entiende en el aire la risa. Aunque me detestes.

Y arrastrando tus uñas en las cintas, en los libros y en los Films, las películas que no vi
tampoco me interesan. Espero ver. Espero encontrarle el secreto a tu desnudes, espero entender que no existe tal secreto y que las cosas son así de superficiales, así de caobas, así tristemente amargas. Dirá la mesa, encontrarás en la cama, verás el baño, otra vez.
Y así hasta un día ver transparencias, encontrarnos en el fondo de las cosas,en el límite de tu apertura,cerca del fin de estos agujeros negros, que son las personas.

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