seguí el agua
el cause
y las flores de tu argolla
también, tan bien armadas
amargas
temele a la fuerza del viento
de las venas
que también sigue el cause
y fluye hasta lo más hondo
y se hunde
se hunde
sobre tu panza desierta
sobre los verbos erráticos
sobre lo dulce de tus gestos
martes, 16 de febrero de 2010
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